La evaluación del plan de marketing comunicacional
La evaluación del plan de marketing comunicacional
La evaluación es propia del control como su parte terminal, en ella se comprobará lo planeado frente a los resultados obtenidos. Éste proceso se ha iniciado durante la implementación al establecer el directivo responsable sus mecanismos de control. Esto nos obliga a clasificar los tipos de control sobre un plan. El control, puede ejercerse: A) como control previo, durante la implementación, midiendo los avances del mismo y el desempeño de los operadores, a su vez determinar los correctivos a realizarle al plan durante su ejecución, por ejemplo: incorporar un medio antes no programado, o integrar un nuevo público objetivo no considerado y que ahora resultaría interesante para los propósitos del plan. B) como control posterior, destinado a la evaluación final (sea cualitativa o cuantitativa), se opera dicho paso al contrastar los objetivos planeados frente a los resultados ya obtenidos, aquí se responde el cómo se han logrado los objetivos determinados para el plan. La retroalimentación, en este caso, ya no podrá operarse sobre el plan ejecutado. Dichos resultados se emplearán a futuro en la fase de la programación, para ser considerados sobre planes o programas a ser desarrollados, siempre y cuando, ellos guarden relación con el concluido.
Cabe resaltar, aunque sea algo reiterativo, la importancia de la planificación, de la implementación como la parte operativa sea de un plan o un programa y la de evaluación como resultante del control. Ninguna es más importante, algo sí es indudable y a la vez relevante, sea para un programa empírico o científico, las tres son vitales y actúan cada una en función de la otra. Mayormente no debe interesar realizar un plan o un programa simplemente, lo que importa es determinar eficazmente los objetivos, diagramar a su vez las políticas y realizar todo a plenitud y con profesionalismo.
La evaluación es propia del control como su parte terminal, en ella se comprobará lo planeado frente a los resultados obtenidos. Éste proceso se ha iniciado durante la implementación al establecer el directivo responsable sus mecanismos de control. Esto nos obliga a clasificar los tipos de control sobre un plan. El control, puede ejercerse: A) como control previo, durante la implementación, midiendo los avances del mismo y el desempeño de los operadores, a su vez determinar los correctivos a realizarle al plan durante su ejecución, por ejemplo: incorporar un medio antes no programado, o integrar un nuevo público objetivo no considerado y que ahora resultaría interesante para los propósitos del plan. B) como control posterior, destinado a la evaluación final (sea cualitativa o cuantitativa), se opera dicho paso al contrastar los objetivos planeados frente a los resultados ya obtenidos, aquí se responde el cómo se han logrado los objetivos determinados para el plan. La retroalimentación, en este caso, ya no podrá operarse sobre el plan ejecutado. Dichos resultados se emplearán a futuro en la fase de la programación, para ser considerados sobre planes o programas a ser desarrollados, siempre y cuando, ellos guarden relación con el concluido.
Cabe resaltar, aunque sea algo reiterativo, la importancia de la planificación, de la implementación como la parte operativa sea de un plan o un programa y la de evaluación como resultante del control. Ninguna es más importante, algo sí es indudable y a la vez relevante, sea para un programa empírico o científico, las tres son vitales y actúan cada una en función de la otra. Mayormente no debe interesar realizar un plan o un programa simplemente, lo que importa es determinar eficazmente los objetivos, diagramar a su vez las políticas y realizar todo a plenitud y con profesionalismo.
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